El médico como paciente: por qué los médicos se cuidan mal y cómo cambiarlo

26 mayo 2026 | Por Equipo SolMed | 7 min de lectura | Bienestar

El médico que atiende a todos menos a sí mismo

Le insistes a tu paciente de cincuenta años que se haga la colonoscopia, y la tuya lleva años pendiente. Le explicas al hipertenso que no deje las pastillas, y tú no te has medido la presión desde la residencia. El médico como paciente es, con frecuencia, el peor paciente de su propia consulta: se diagnostica solo, se receta solo y llega tarde a todo lo que les exige a los demás.

No es ignorancia: sabes exactamente lo que deberías hacer. Es una mezcla de falta de tiempo, de cultura profesional y de una idea equivocada de que el médico no se enferma. Este artículo revisa por qué pasa y propone algo concreto: un plan mínimo de autocuidado anual y una guía para elegir a tu propio médico.

Automedicación y autodiagnóstico: los dos atajos más peligrosos

Tener el recetario a mano hace que la automedicación en médicos sea casi un reflejo. Un antibiótico «por si acaso», un antiinflamatorio durante semanas, algo para dormir después de la guardia. El problema no es la pastilla de un día: es que nadie evalúa el cuadro completo, nadie registra lo que tomas y nadie te dice que pares.

Con los medicamentos que pueden crear dependencia, como ansiolíticos, hipnóticos u opioides, el riesgo es mayor. Recetárselos a uno mismo se desaconseja en las guías de ética de numerosas asociaciones médicas, y con razón: es el camino más corto a un problema que después cuesta mucho reconocer.

El autodiagnóstico falla por dos lados. A veces minimizas: «eso es estrés», «es muscular», y dejas pasar lo que en un paciente habrías estudiado. Otras veces exageras y te pides estudios que no necesitas. En ambos casos te falta lo que le das a cualquier paciente: una mirada externa, sin miedo y sin prisa.

Sin médico de cabecera y con estudios pendientes

Muchos médicos no tienen médico. Cuando algo aparece, llaman a un colega amigo, le cuentan el síntoma por teléfono y se quedan con una opinión de pasillo. El problema es que así nadie lleva tu historia ni ve la tendencia de tu presión o de tu glucosa a lo largo de los años. Y en esa consulta informal, el colega tiende a saltarse pasos por cortesía: no te examina, no te pregunta lo incómodo y te manda lo que tú sugeriste.

A esto se suma la postergación: el laboratorio que te pediste y nunca te hiciste, la mamografía o el antígeno que «después», la vacuna de la influenza que se pone todo el hospital menos tú. Siempre hay un paciente más urgente que tú.

Salud mental: lo que más se calla

La salud del médico incluye su salud mental, y es donde más cuesta pedir ayuda. Pesan el estigma, el miedo a que se sepa en el gremio y la idea de que un médico debe poder con todo. La literatura internacional ha documentado en los médicos un riesgo de suicidio más alto que en la población general, sobre todo en las médicas, y que suelen buscar ayuda tarde.

Señales que no se deben dejar pasar: insomnio persistente, tristeza o irritabilidad que no ceden, consumo de alcohol o pastillas para funcionar, pérdida de interés por lo que antes te gustaba, pensamientos de que sería mejor no estar. La respuesta es la misma que le darías a un paciente: un psicólogo o un psiquiatra, con la confidencialidad de cualquier consulta. Si aparecen ideas de hacerte daño, no esperes a la cita: busca ayuda ese mismo día en una emergencia y avisa a alguien de confianza. Si el agotamiento viene del trabajo, lee también Burnout médico.

Comer y moverse en jornadas de doce horas

Las jornadas largas empujan hacia la comida rápida, el café en lugar del almuerzo y cero ejercicio. No hace falta un plan perfecto; hace falta uno que resista un día malo:

  • Lleva comida preparada o deja acordado dónde vas a comer, para no depender de lo que haya en la cafetería a las cuatro de la tarde.
  • Ten a mano algo sano entre consultas: frutas, frutos secos, agua.
  • Muévete en bloques cortos. Escaleras en lugar de ascensor, una caminata de diez minutos entre turnos. La OMS recomienda al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, y se pueden sumar en pedazos.
  • Protege el sueño. Sin descanso no hay dieta ni ejercicio que se sostenga; si haces guardias, revisa Sueño, guardias y rendimiento clínico.

Un plan mínimo de autocuidado anual

Lo que le pedirías a un paciente de tu edad, aplicado a ti. Anótalo en la agenda como si fuera la cita de un paciente:

Qué Cuándo
Consulta con tu médico de cabecera: presión, peso, historia y examen Una vez al año, fecha fija
Glucosa y perfil de lípidos Según tu edad y riesgo, como a cualquier paciente
Tamizajes de cáncer que te tocan por edad y sexo Según las guías; incluye decisión compartida cuando aplique
Vacuna de la influenza Cada año
Hepatitis B y tétanos al día Revisar esquema, refuerzos y anticuerpos de hepatitis B; completar lo que falte
Revisión de salud mental y consumo de alcohol En la consulta anual, con la misma honestidad que pides
Revisión dental y de la vista Periódica, según indique cada especialista

La regla es sencilla: si lo recomiendas a tus pacientes, te aplica a ti.

Cómo elegir a tu propio médico

Elegir médico siendo médico tiene sus trampas. Algunos criterios:

  1. Que no sea tu amigo íntimo ni alguien que trabaje para ti. Necesitas a alguien que pueda decirte lo que no quieres oír.
  2. Que respetes su criterio clínico, para que no termines corrigiéndole la receta.
  3. Que sea accesible y lleve un expediente formal de tus consultas.
  4. Pídele de entrada que te trate como a cualquier paciente: que te examine, que te pregunte lo incómodo y que no se salte pasos por ser colega.

Y tu parte: llegar a la cita, no negociar el tratamiento como si fueras el tratante y no ajustarte las dosis por tu cuenta. Ser buen paciente también se aprende. Una mirada honda a ese cambio de lado está en Cuando el cirujano se acuesta en la camilla.

Puntos clave

  • El médico suele ser mal paciente por falta de tiempo, cultura profesional y la idea de que no se enferma.
  • La automedicación y el autodiagnóstico te quitan lo que das a cualquier paciente: una mirada externa y un registro.
  • Nunca te recetes medicamentos que puedan crear dependencia.
  • La salud mental es donde más cuesta pedir ayuda; las señales de alarma se atienden con un profesional, no a solas.
  • Un plan mínimo anual (consulta, laboratorio, tamizajes, vacunas, salud mental) cabe en la agenda si se trata como una cita más.
  • Tu médico de cabecera debe ser alguien que respetes y que no sea tu amigo íntimo ni tu subordinado.

Preguntas frecuentes

¿Está mal recetarme algo sencillo, como un analgésico?

Un analgésico puntual para un dolor evidente no es el problema. El riesgo está en repetirlo por semanas sin que nadie evalúe la causa, y en recetarte medicamentos que crean dependencia. Si lo necesitas más de unos días, es momento de consultar.

¿Cómo atiendo bien a un colega que viene como paciente?

Igual que a cualquier otro: historia completa, examen, expediente y seguimiento. La cortesía mal entendida lleva a saltarse pasos, y eso es justamente lo que perjudica al colega.

¿Y si me da vergüenza consultar por salud mental en un gremio donde todos se conocen?

Puedes buscar un profesional fuera de tu círculo o de tu ciudad, o la consulta a distancia. La confidencialidad que tú garantizas a tus pacientes también te protege a ti.

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